Sáhara Occidental. Mujeres bajo ocupación

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Fuente y fotos: PUSL / Por Isabel Lourenço*

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Después de la invasión de Marruecos del territorio del Sáhara Occidental en 1975, la población saharaui quedó dividida. Una parte de la población (en su mayoría mujeres y niños) huyó de los bombardeos de Napalm y fósforo blanco y construyó campos de refugiados en el sur de Argelia, otra parte de la población vive en la diáspora (España, Francia y otros países de Europa) y parte quedó en el territorio que vive bajo ocupación. Los territorios ocupados están aislados por un muro de 2720km altamente militarizado, siendo el área más minada del mundo per cápita. Los territorios ocupados del Sáhara Occidental están así completamente bajo el control de Marruecos que transformó esta región en una prisión a cielo abierto. El acuerdo de alto el fuego de 1991 nunca fue respetado por Marruecos al no haberse realizado hasta ahora el referéndum de autodeterminación que fue la base para este acuerdo. El Sáhara Occidental es la última colonia de África.

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Un gran segmento de la población femenina saharaui vive bajo ocupación en el Sáhara Occidental: Aunque los Territorios Ocupados no son fácilmente accesibles para observadores internacionales, entreviste a decenas de mujeres saharauis no sólo en el Sahara Occidental ocupado, sino también en Marruecos, España, Portugal y otros países europeos. Ellas están sujetas a una gran variedad de injusticias y violaciones de los derechos humanos a manos de las fuerzas de seguridad marroquíes, y sus experiencias son fuente de información sobre la dinámica intra-conflicto, así como del movimiento por el cambio, la resistencia no violenta y su inquebrantable deseo de vivir en un Sáhara Occidental libre e independiente. A pesar de la discriminación generalizada, el abuso y la marginación, las mujeres saharauis en los Territorios Ocupados lograron mantener su participación activa en las esferas de la vida pública y privada.

La vida diaria presenta una infinidad de obstáculos y problemas para administrar las rutinas más básicas de una mujer saharaui en los territorios ocupados, – la falta de medios económicos, la falta de atención de salud, la constante invasión de casas y la destrucción de sus pertenencias, el acoso y la violencia cometidos en las calles contra ellas por las autoridades marroquíes, los cortes en el abastecimiento de agua, el miedo constante por el bienestar de sus hijos, son sólo algunos de los aspectos que tienen que superar en una realidad que es moldeada por la ocupación ilegal violenta, el apartheid económico, social y político y la intención de erradicar la población saharaui, su cultura e historia.

El papel de las mujeres saharauis en posiciones de poder y liderazgo no se limita a las fronteras de los campos de refugiados; las mujeres que viven en los Territorios ocupados son también ellas, un ejemplo de la fuerza y perseverancia de las mujeres de este pueblo.

CONDICIONES ACTUALES EN EL TERRENO: CONFLICTO Y APARATO DE REPRESIÓN

Los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental están bajo administración y jurisdicción ilegales, y no existe un órgano internacional que reconozca legalmente las reivindicaciones de Marruecos sobre el territorio. Debido a esta falta de legítimo reconocimiento legal, Marruecos estableció un aparato de represión, de seguridad altamente militarizada en los Territorios Ocupados para contener manifestaciones y cualquier tipo de resistencia. Hay una vigilancia constante de las fuerzas de seguridad marroquíes en El Aaiún, pues es la ciudad más grande y el lugar de protesta más activo, pero también en Smara, Dahkla y Boujador donde se han registrado en los últimos tres años un aumento de protestas públicas. Todas las carreteras entre las ciudades y dentro de este territorio tienen un elevado número de puestos de control de la gendarmería y de la Policía, no hay libertad de circulación.

“Hacemos todo lo posible para ayudar a los extranjeros a entrar y poder hablar con nosotros, nos ayudamos unos a otros para que los visitantes puedan ir de un encuentro al otro, como en su caso”
Elhairach Fatimetu, miembro de CODAPSO, una de las ex prisioneras políticas de Kalat Mguna, una mujer que sufrió años de tortura intensa, hambre y humillaciones.

La seguridad en este contexto funciona en beneficio del reino y de la “integridad territorial” del Estado marroquí; La seguridad no significa garantizar y proteger el sustento, la supervivencia o la dignidad de la totalidad de la población que vive en los Territorios Ocupados. El régimen de represión marroquí en las cuatro principales ciudades de El Aaiún, Smara, Dahkla y Boujador consiste en agentes de policía, gendarmería, soldados, fuerzas auxiliares, policía anti-disturbio, agentes de los servicios de inteligencia y policías de paisano que conduce vehículos civiles.

Las fuerzas de ocupación no se concentran sólo en la población saharaui y en las manifestaciones, sino que también supervisa y restringe a los visitantes y turistas que entran en los territorios. Casi doscientos periodistas, observadores internacionales, activistas de derechos humanos y hasta turistas han sido expulsados en los últimos 18 meses. Todos los visitantes son seguidos, monitoreados, fotografiados y filmados y, en última instancia, expulsados de los territorios inmediatamente después de la llegada, cuando no lo son inmediatamente en el aeropuerto o en el primer puesto de control a la entrada de la ciudad.

Las autoridades marroquíes mantienen una vigilancia rigurosa sobre todos los extranjeros que entran en los territorios y garantizan que su movilidad esté restringida, de modo que no se recopilen datos sobre la ocupación militarizada y la realidad vivida. En última instancia, el régimen de seguridad impide a los turistas y a los periodistas testificar manifestaciones saharauis públicas para la autodeterminación y su supresión violenta por medio de fuerza, así como la invasión de domicilios y otros aspectos visibles a simple vista por cualquier visitante.

La ocupación estableció condiciones sociopolíticas en los Territorios Ocupados que se basan en la discriminación institucionalizada y sistemática contra la población saharaui. La discriminación institucionalizada y la supresión violenta son dos quejas comunes que todas las activistas y no activistas saharauis, entrevistadas a lo largo de los años, denunciaron. La discriminación es predominante en todos los aspectos de la vida, incluyendo la escolaridad, el empleo, la matriculación en la universidad y los viajes, el acceso a elementos básicos como alimentación, vivienda y movilidad diaria.

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LA MUJER, LA SOCIEDAD Y LA VIOLENCIA

En la sociedad saharaui la mujer es merecedora de gran respeto. El divorcio se ve como algo normal, y a veces la familia de la divorciada celebra una fiesta para conmemorar el divorcio. Las relaciones entre los divorciados son en general de amistad y las familias continúan teniendo interacción. Los hijos normalmente se quedan con la madre y su familia, excepto en casos específicos de enfermedades u otro tipo de dificultad.

“Sabes, que cuando uno de nosotros es atacado por las autoridades de ocupación es lo mismo que atacar a 100 hombres, es un crimen idéntico. Agredir o insultar a una mujer es impensable para nuestra sociedad. Un hombre que maltrata a una mujer es aislado por todos “. – Laila, Fakhouri – estudiante universitario.

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La violencia de género está ausente en la sociedad saharaui y es vista como un crimen. La estructura social del ocupante marroquí es totalmente diferente, siendo la violencia contra la mujer algo visto como normal, y donde la infidelidad por parte de la mujer puede llevar la pena de prisión.

Las autoridades marroquíes en los territorios ocupados ejercen violencia diaria, física y verbal contra las saharauis, lo que es inadmisible para el pueblo saharaui.

Así las mujeres saharauis están expuestas a una situación inexistente antes de la ocupación en 1975 y que es otro de los síntomas de la ocupación.

EDUCACIÓN

El acceso a la enseñanza superior, la información y la investigación se ha restringido completamente a la población saharaui, y la discriminación en las escuelas de enseñanza a veces disuade a los niños saharauis de terminar su educación preparatoria. Los niños saharauis que entreviste con edades entre los 6 y 14 años entre 2014 y 2017 fueron todas víctimas de discriminación, acoso y violencia en la escuela. Sus profesores los humillan frente a sus compañeros, varias chicas dijeron que no terminaron la escuela debido al abuso físico y verbal que sufrieron en la escuela, así como a la segregación de los otros niños. Frente a las escuelas existen vehículos militares y policías y a menudo las niñas saharauis son acosadas.

En El Aaiún, me siguen todos los días desde mi casa, que está bajo vigilancia constante hasta la escuela, y cuando regreso a casa me siguen también”.
Rabab, hija de uno de los presos políticos del grupo de Gdeim Izik.

Las violaciones son un tabú, y no se habla de ellas, pero varios niños mencionaron a niñas que fueron secuestradas por la policía a los alrededores de la ciudad de El Aaiún.

Las madres que entrevistamos viven en una inquietud constante, siempre que sus hijos / hijas salen a la calle pueden ser víctimas de secuestro, palizas o detención arbitraria.

En lo que respeta a la enseñanza técnica y superior, existen escuelas de comercio en El Aaiún, Dakhla y Smara, pero todas las facultades y universidades están ubicadas en Marruecos. Los saharauis están obligados a tener recursos financieros para desplazarse fuera de los territorios a las principales ciudades marroquíes donde existen Universidades.

Las mujeres saharauis son incentivadas por sus familias a desarrollarse académicamente y muchas de las mujeres en los campos de refugiados y en la diáspora tienen educación superior en varios campos y están trabajando en su área profesional, también en los territorios ocupados muchas jóvenes intentan obtener una licenciatura, pero están obligadas a desplazarse a Marruecos, también allí son víctimas de persecución, racismo y acoso, por parte no sólo de las autoridades, también de los profesores.

“No me quedo en la residencia universitaria porque la policía entra muchas veces en los apartamentos destruyendo todo, no hay seguridad. Organizamos protestas sentadas, manifestaciones y denunciamos la situación de discriminación y exigimos siempre nuestro derecho a la autodeterminación, incluso en las universidades en Marruecos”. Laila Fakhouri, estudiante universitario.

El esfuerzo económico representa un gran obstáculo para los jóvenes saharauis que desean obtener una educación superior, ya que muchos de ellos viven en la pobreza. También hay una lista de profesiones que están prohibidas a los saharauis, entre ellas trabajos relacionados con la salud, la ingeniería y las ciencias físicas. Incluso cuando los saharauis obtienen un grado superior fuera de los territorios ocupados, no encontrar empleo en su tierra natal debido al apartheid social, económico y político establecido por el régimen marroquí, en el caso de las mujeres esta dificultad es aún mayor

PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA RESISTENCIA

Las mujeres participan y son líderes en la resistencia política no violenta.

En los territorios ocupados, más del 80% de los saharauis están desempleados y, en el caso de las mujeres, el escenario es aún peor, las mujeres que entrevistamos que están “trabajando” son las activistas que trabajan en semi-clandestinidad como periodistas y en las diversas asociaciones de derechos humanos, en la mayoría de los casos sin ningún tipo de remuneración.

Las mujeres saharauis se destacan en todas las actividades disponibles, y la mayoría de las mujeres que entrevistamos piensan que realizar sus actividades en el movimiento de resistencia y participar en su liderazgo como lo más importante e interesante. Como las hipótesis de ejercer una carrera profesional son ínfimas, optan por aprender a denunciar las violaciones a las que están sujetas, escribir noticias, filmar los actos de opresión y violencia de las autoridades marroquíes, participar en páginas web y organizar conferencias, talleres y otras actividades.

La mayoría de las mujeres entrevistadas son activistas femeninas auto-proclamadas. Ellas aprovechan cualquier oportunidad para expresar su apoyo al movimiento de resistencia y explicar cómo la ocupación afecta sus vidas. Un excelente ejemplo de su dedicación para divulgar la mayor cantidad de información posible sobre la ocupación y sus efectos ocurrió durante mi visita a los territorios ocupados en octubre de 2014, cuando fue posible reunirme con más de una decena de organizaciones lideradas por mujeres o donde las mujeres desempeñan un papel importante. Me reuní no sólo con las ex prisioneras políticas, tambien con organizaciones que se preocupan por el desarrollo y empoderamiento de las mujeres, con aspectos relacionados con la seguridad de sus hijos, organizaciones de apoyo a mujeres cuyos familiares están presos. Todos los aspectos de los problemas que son una consecuencia directa de la ocupación se cubren. Sin medios económicos o logísticos, se organizan y se ayudan unas a las otras, todas con un denominador común, la lucha por la autodeterminación e independencia.

“La ocupación es la enfermedad, todo lo demás son síntomas de esta enfermedad”. Periodista saharaui.

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En todas las entrevistas y reuniones destacaron la dedicación de las mujeres activistas saharauis en compartir sus experiencias de marginación y lucha, pero también aclararon el amplio alcance de las responsabilidades que las mujeres saharauis tienen en el movimiento de resistencia y, lo más importante, como definen la resistencia. Según las activistas saharauis, la resistencia está compuesta tanto de manifestación pública como de oposición política, combinada con proyectos y organizaciones de la sociedad civil, y apoyo al desarrollo y preparación de las mujeres con talleres en varias áreas. La resistencia es también transmitir y mantener viva su identidad, su cultura, su gastronomía y sus costumbres y transmitir ese saber a sus hijos. El traje tradicional femenino saharaui, la Melfa, es símbolo de resistencia e identidad y visten la Melfa con orgullo, incluso en la diáspora, por opción y no por imposición.

En primer lugar, las mujeres saharauis son defensoras de la paz, los derechos humanos y la autodeterminación. Ellas basan su acción en estos principios y discuten las cuestiones y dificultades que enfrentan en su actividad, diariamente con amigos y familiares. Muchas mujeres presentan estos principios y sus puntos de vista a los visitantes, investigadores y periodistas que logran entrar en los territorios o cuando están en el exterior en conferencias, reuniones y visitas. Ya sea por teléfono, en público, para una entrevista o en la privacidad de sus propias casas durante la cena, el proyecto de defensa de la paz, los derechos humanos y la autodeterminación es constante para las mujeres saharauis.

Las mujeres son particularmente activas en la sociedad civil saharaui. Muchas son fundadoras, voluntarias y facilitadoras de diferentes proyectos para organizaciones sin fines de lucro de carácter independiente como es el caso de la ASVDH; CODAPSO (Comité de Defensa para el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui); AFRAPEDESA y CODESA, algunas de las organizaciones saharauis más conocidas que documentan violaciones de derechos humanos y transmiten información a organizaciones de todo el mundo. Pero hay muchas más, entre ellas el Observatorio para las Mujeres y los niños, y un sin número de organizaciones repartidas por varias ciudades como por ejemplo la Freedom Sun en Smara. Sus acciones abarcan un amplio espectro, organizan protestas, apoyan a las víctimas de torturas y malos tratos, ayudan a las familias de los prisioneros políticos saharauis, apoyan a las familias necesitadas y proporcionan apoyo emocional. Según las activistas saharauis, trabajar en la sociedad civil saharaui en cuestiones de derechos humanos y construir una comunidad solidaria para aquellos que sufren la pérdida de amigos y familiares es en sí misma una forma de resistencia:

“Cuando doy apoyo a una saharaui en sufrimiento, estoy practicando resistencia, no estamos sentadas en casa sin hacer nada, estamos curando, animando a sobrevivir”. Zainaha, miembro de CODAPSO, una de las activistas que pasó por la casa de apoyo Activistas saharauis de la Fundación Sahara Occidental en Badajoz.

Debido a la represión, falta de libertad de movimiento de asociación y expresión, la acción de resistencia a la ocupación engloba dos escenarios: los visibles/públicos y la acción semi-clandestina y clandestina.

Las manifestaciones públicas y protestas no violentas son acciones públicas reprimidas por las autoridades marroquíes, que se desarrollan en lugares públicos y cuyo objetivo es tener visibilidad, mientras que los encuentros con organizaciones internacionales de derechos humanos, realización de entrevistas privadas, organización y participación de activistas en conferencias se realizan de forma menos pública en los territorios ocupados para intentar superar la represión impuesta.

Las mujeres de la generación más joven superan conscientemente los obstáculos planteados por el régimen marroquí, con nuevas formas de intervención pero siempre están en sintonía con la generación más vieja y activa en las diversas asociaciones.

LAS MUJERES SAHARAUIS PERIODISTAS Y REPORTERAS DE IMAGEN

La denuncia y elaboración de noticias en los medios de comunicación alternativos es esencialmente realizada por las generaciones más jóvenes, así como todas las actividades relacionadas con la grabación y redacción en blogs, sitios de internet y en los diversas medios clandestinos en los territorios ocupados (RASD TV, Equipo Media, Centroso, Radio Maizarat, Bentili, Nouchata Ikhbaria, Intifada May, Boujador press y Smara news, entre otros).

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En un ambiente de extrema vigilancia y violencia los reporteros saharauis arriesgan su integridad física diariamente, trabajando de forma clandestina. Las jóvenes desarrollaron formas de conseguir hacer salir alguna información e imágenes sobre el terror que su pueblo vive bajo ocupación marroquí, el saqueo de los recursos naturales y el apartheid social, económico y político al que están sujetos.

Durante el juicio del grupo de presos políticos de Gdeim Izik que se realizó a más de 1000 kilómetros del Sahara Occidental, en Rabat, varios equipos saharauis cubrían los acontecimientos. Viviendo sin condiciones y sin ningún tipo de financiamiento realizan lo imposible.

En una época en que se habla recurrentemente y de forma casi rutinaria de empoderamiento de mujeres a nivel mundial, las mujeres saharauis y la sociedad que integran son una vez más un ejemplo.

Aicha Babeit, de 24 años, es la más joven del grupo que encontramos, filma, graba y escribe para Intifada May, así como Meriem Zafri, que es miembro de la RASD TV en Smara, Meriem El Bourhimi, Afaf Houseini y Salha Boutanguiza de RASD TV . Todas ellas tienen en común una fuerza y capacidad de resistir, convencidas de que su papel en la lucha por la independencia de su pueblo es a través de la palabra y la imagen. Diariamente son perseguidas, muchas veces agredidas y bajo constante vigilancia, teniendo delante de sus casas coches y agentes de las fuerzas de la ocupación monitoreando quién entra y sale.

Las fotos de las brutales palizas a las que fue sujeta Salha Bountaguiza corrieron las redes sociales, pero no llegan para ilustrar el grado de violencia a que ella y sus compañeras están expuestas.

El trabajo realizado por estas mujeres sólo es posible gracias al apoyo de toda la familia y sociedad saharaui, en la que la mujer no es vista como el “sexo debil”.

El trabajo duro, sin condiciones y las situaciones de riesgo a las que estas periodistas enfrentan, no para obtener fama o progresar en la carrera profesional, pero con el único objetivo de romper el silencio y alertar a la comunidad internacional es indispensable y parte integrante de la lucha no violenta de resistencia de los saharauis.

La capacidad y el coraje demostrados durante el juicio en Rabat, nos hacen pensar que de hecho las periodistas de los países occidentales o conocidos como desarrollados y libres tienen una deuda con estas periodistas. La deuda de divulgar el trabajo de camaradas de profesión que sobrepasa lo inimaginable, sin ningún tipo de protección para ellas o sus familias, prisioneras de la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Son periodistas sin carnet que honran la profesión.

CONCLUSIÓN

Las mujeres saharauis han denunciado ampliamente las violaciones de los derechos humanos perpetradas contra el pueblo saharaui que vive en los Territorios ocupados por el gobierno marroquí desde hace años y siguen desempeñando un papel fundamental en la promoción de los derechos humanos y del derecho legal de autodeterminación en el Sáhara Occidental, en la gestión de conflictos, resolución, defensa de derechos humanos y construcción de la paz, como me fue posible testificar de primera mano durante los últimos 4 años.

Las saharauis en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental desafían directamente el pensamiento dominante de Occidente sobre las mujeres musulmanas, oprimidas e impotentes, son la prueba de que las mujeres árabe-musulmanas no existen como un grupo homogéneo en Oriente Medio y África del Norte. Y que los estereotipos transmitidos por la sociedad occidental y por los medios no pueden aplicarse en el Sáhara Occidental.

Cuando se les pregunta cuál es el papel de las mujeres saharauis en la sociedad, todos los entrevistados (hombres y mujeres) responden “el que ella elija”. Muchas mujeres saharauis frecuentan facultades y universidades fuera de los territorios, conducen manifestaciones, organizan conferencias de prensa y elaboran informes sobre las realidades de la ocupación. Las mujeres saharauis en los Territorios Ocupados contaron historias de familiares femeninos en los campos de refugiados que son médicos, enfermeras, policías, soldados, profesoras o estudian en el exterior en Europa, América Latina y América del Norte.

Las saharauis son una fuerza significativa en la sociedad civil saharaui, son un ejemplo para el mundo y la lucha de las mujeres.

Sin embargo, estos esfuerzos pasan desapercibidos a la mayoría de la comunidad internacional desde hace décadas. La realidad en el terreno es que las mujeres saharauis que viven bajo ocupación militar en los Territorios Ocupados desempeñan papeles vitales en el liderazgo del movimiento de resistencia y en la lucha por la autodeterminación, al enfrentarse a la discriminación y la supresión violenta por el régimen marroquí.

El principal factor que restringe el éxito y el potencial de las mujeres saharauis en los Territorios Ocupados no son las relaciones de género, normas esencialistas o tradición; sino la ocupación ilegal marroquí y la complicidad de la comunidad internacional en el impasse político que impide la descolonización definitiva y el ejercicio legítimo de la autodeterminación del pueblo saharaui.

Contexto de búsqueda

Todos los datos de este informe se recogieron a lo largo de 3 años y medio a través de entrevistas, observación directa y en colaboración con varias asociaciones de derechos humanos saharauis que tienen su actividad en los territorios ocupados.

Las entrevistas se realizaron en El Aaiún, territorios ocupados del Sáhara Occidental, Agadir, Casablanca y Sale, Rabat en Marruecos, en los campos de refugiados en Tinduf, Argelia y España, Francia, Suiza y Portugal.

El objetivo es denunciar la situación actual vivida en los territorios ocupados, enfocando la situación de las mujeres y el universo de saharauis entrevistadas abarcó todas las edades desde los 4 a los 80 años.

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*Activista de Derechos Humanos, Miembro de la Fundación Sahara Occidental. Colaboradora de http://www.porunsaharalibre.org

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