Represión, acoso y censura: así es trabajar como periodista en la última colonia africana

censura sahara

                                                         / 3 Stolen Cameras

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Fuente y fotos: PlayGround / Por Silvana Laboreo

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En el Sáhara Occidental Ocupado la censura mediática es asfixiante. Hablamos con activistas y periodistas sobre el apagón informativo que rige en el territorio 

Uno de los ejemplos más claros de la ocupación del Sahara Occidental es el imponente muro de 2.720 kilómetros que separa la zona bajo control marroquí de los territorios liberados por el Frente Polisario. Es una barrera artificial de arena, piedras, alambradas, campos minados y destacamentos militares cada pocos kilómetros que vertebra en dos el territorio saharaui.

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Pero el muro de la vergüenza marroquí, el tercero más grande del mundo, no es el único existente en este territorio. Hay otra barrera aún si cabe más peligrosa. Y casi más efectiva que un muro fronterizo de arena, piedras y cemento.

El apagón mediático, el otro muro del Sahara ocupado

“Es una evolución lenta, pero inexorable hacia una oscuridad informativa cada vez más densa y preocupante”, así define Rosa Meneses, secretaria general de Reporteros Sin Fronteras España, la situación de la libertad de prensa en el Sahara Occidental ocupado.

RSF es una de las organizaciones humanitarias y de Derechos Humanos que lleva años denunciando la barrera informativa que rige en este territorio.

Allí, en el 80% de la zona controlada desde hace 42 años por el Reino de Marruecos, las violaciones de los derechos humanos, la represión, el acoso y los abusos a la población saharaui son constantes. Y la censura mediática asfixiante que mantiene el Gobierno marroquí hace muy difícil conocer qué pasa exactamente sobre el terreno.

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                                                                                       / Equipe Media

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“A los periodistas y medios se les hace la vida imposible para que no informen sobre el Sahara Occidental:se prohíbe la cobertura de las protestas, se persigue y detiene a los periodistas ciudadanos y se dificulta el acceso o bien se expulsa a los periodistas extranjeros. Se trata de toda una batería de mecanismos represivos que han convertido al Sahara Occidental en una zona de exclusión para la cobertura independiente de noticias”, denuncia Meneses.

Además, pese a que la ONU tiene desde 1991 una misión en el territorio, la MINURSO (Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental), encargada de preparar un referéndum que decida entre  independencia o integración en Marruecos, sigue sin estar habilitada para documentar las violaciones de derechos humanos que se cometen en el Sahara Occidental. “Es la única misión de la ONU que no tiene esa competencia”, apuntan desde Reporteros sin Fronteras.

Sin embargo, allá donde hay censura y falta de libertad de prensa también hay resistencia. Armados con cámaras y con un ordenador encriptado, decenas de activistas ponen en juego su libertad paraintentar abrir una pequeña ventana informativa en este territorio silenciado.

Equipe Media, 8 años informando sobre aquello que no debe contarse

Conocidos como el brazo mediático de la resistencia, este grupo de periodistas activistas está de enhorabuena. Hace poco más de un mes que han estrenado 3 stolen cameras, una película documental que narra la historia del colectivo Equipe Media. Para ello, hay que remontarse a 2009, cuando un grupo de jóvenes activistas y ex presos políticos decidió unir fuerzas para dar a conocer lo que pasaba en el Sahara.

“Empezamos en círculos pequeños y de forma amateur, movidos por la necesidad. No sabíamos nada de periodismo ni coger una cámara, pero aprendimos en la calle y a través de Youtube y hoy en día somos profesionales de vídeo, redacción o fotografía”, cuenta Ahmed Ettanji, presidente de Equipe Media y uno de sus fundadores.

A lo largo de estos años se han convertido en “ la ventana pequeña pero necesaria para que el mundo vea lo que está pasando, o al menos una parte”, explica Ahmed.

Aunque, para ello, tienen que jugarse el tipo. “Trabajamos de forma clandestina, no tenemos sede porque somos una organización ilegal para Marruecos. Nos reunimos cada vez en un sitio, repartimos las tareas y nos movemos a través de Internet, con servidores seguros, encriptados”, relata el activista.

Los fotógrafos y realizadores graban las manifestaciones apostados como francotiradores, aprovechando cualquier azotea, agujero o ventana para dejar constancia de la intervención policial de Marruecos.

“Hablamos de la importancia de la resistencia pacífica, de la lucha no violenta. Desmentimos la propaganda marroquí que dice que los saharauis tenemos garantizados los derechos fundamentales y ofrecemos nuestro trabajo a los medios de comunicación y ONGs”, cuenta Ahmed.

Empezamos en círculos pequeños y de forma amateur, movidos por la necesidad. No sabíamos nada de periodismo ni coger una cámara, pero aprendimos en la calle y a través de Youtube y hoy en día somos profesionales de vídeo, redacción o fotografía”

Eso ha provocado que los miembros de Equipe Media se conviertan en objetivo de la policía. “Los periodistas sufren detenciones, torturas, malos tratos, vigilancia, intimidaciones y despidos de trabajo. También amenazas a las familias. Más de 20 compañeros han sido detenidos en algún momento”, enumera Ahmed.

Él mismo ha sufrido esta represión: “Me han pegado varias veces, he tenido vigilancia en mi casa, he sufrido maltrato y detenciones”.

La situación es parecida a la que vivió la videoactivista saharaui Nazha El Khalidi. Esta reportera de RASD TV fue arrestada por las autoridades marroquíes en agosto del año pasado durante una manifestación de mujeres. Estuvo una noche en comisaría, donde fue interrogada, sufrió malos tratos y le confiscaron su equipo. No era la primera vez. A los 13 años, Nazha pasó una noche en la prisión de seguridad de Laayoune PCCM donde la torturaron. “La experiencia de la detención no es algo que una persona desearía probar nunca y más si esta persona sufre ya la opresión e injusticia en su patria”, explica Nazha.

Nazha, al igual que otras muchas mujeres saharauis, no se ha quedado en su casa esperando a que se resuelva la situación, sino que ha tomado las calles para que se escuche su voz. El trabajo comenzó en 2010 justo después de las protestas de Gdeim Izik. “Con mi hermana Hayat Khatari trataba de recoger vídeos y testimonios de las víctimas y los mandábamos al director de RASD TV. Aprendimos montaje y empezamos a juntar vídeos para hacer noticias”, recuerda Khatari.

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